Miércoles, julio 26, 2017
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Primer avión que llegó a Huehuetenango en la década de los años 20 · De la colección privada del Prof. Jorge Luis Alfaro

Por Jorge Luis Alfaro (+)

“Allá por la década de los 20, estábamos muchos en el parque. La novedad del día era que vendría a Huehuetenango el primer avión, los cuáles no conocíamos más que por las fotografías de la prensa en “El Imparcial” y “El liberal Progresista”. Era grande la expectativa. Todos mirábamos la parte del cielo que daba hacia el sudeste. De pronto alguien gritó: ¡Ahí viene! Y señalaba un puntito que apenas se destacaba en el cielo azul.

-¡Vamos al campo de aterrizaje! Gritó otro. Todo fue oír esto y aquel torbellino de gente -hombres, mujeres y nosotros los niños- salimos corriendo hacia “Las Lagunas”. Cuando llegamos sudorosos y cansados ya había aterrizado. Era una avioneta que le decían “La cucaracha”, de Carlos Morales Cruz. Y no pudimos acercarnos a ella porque estaba rodeada de soldados que impedían el paso.

Por: Mauro Guzmán Morales

El recuerdo que tengo de Chus Garza, el el de un hombre alto, enjuto, que usaba gorra con visera, dicharachero, piropeador y bullanguero, sobre todo cuando andaba sarao, como se dice.

Era vaceador de cantinas y es probable que en una de esas “fugas geográficas”, de que hablan los Alcohólicos Anónimos haya decidido abandonar la ciudad en busca de nuevos vientos acompañado de su numerosa prole.

Pasaron muchos años sin dejarse ver por estos lares. Cuál entonces sería la sorpresa cuando en una noche de coronación de las Fiestas Julias, escuchamos que un hombre alto y enjuto con corra de viera se removía emocionado en la galería del viejo Teatro Municipal, lanzando vivas a Huehuetenango, a la Reina y a todos quienes se le ponían enfrente.

– Viva Huehue! Viva nuestra Reina de las Fiestas Julias! Viva mi tierra y que viva yo, Chus Garza, veinte años de no ver a mi Huehue! Chulo mi lindo Huehue! Que vivan los huehuetecos!

Y entonces se dejaron llover silbidos, aplausos y vivas y mas vivas de toda la concurrencia.

Teatro
Fotografía Antigua del Teatro Municipal. Utilizada con fines ilustrativos para el artículo.

Pero en tanto Chus Garza seguía su algarabía de recién retornado a su tierra, abajo en uno de los palcos el Gobernador mas gordo que ha tenido Huehuetenango, hizo señas a un policía que custodiaba su palco, algo le dijo al oído y minutos después Chuz Garza era sacado de “zopilotío” por unos policías. Bajando aquellas viejas y angostas gradas se oía claramente la voz gritona de Chus diciendo: “Ay de mi Huehue! Pero que pura mierda es Huehue!

Ante el honorable que abarrotaba el teatro, un hombre desbordando alegría por retornar a su tierra, fue sacado y dejado a media calle. Un guardia le tiró de lejos aquella característica cachucha con la que acompasaba sus vivas enérgicos de huehueteco a cuyo pueblo, después de veinte años, le resulto un verdadero extraño.


Mauro Guzmán Morales (+) Locutor, escritor e historiador.
Publicado en Nosotros la Gente de Huehue 1997.

 

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Fuente: Wikipedia. Ver documento completo. 

Epoca prehispánica

Durante la época prehispánica, el señorío mam era de los más vastos territorialmente, pues comprendía los departamentos de Huehuetenango, Totonicapán, Quetzaltenango, San Marcos y la provincia de Soconusco (ahora territorio mexicano); pero debido a las cruentas luchas entre los diferentes señoríos, este territorio fue desmembrado, especialmente por la invasión de los quichés al mando del rey Quicab, conocido como Quicab el grande, y sus aliados los kaqchikeles, obligando a los mames a abandonar parte de sus extensos dominios, replegándose a la parte montañosa, en especial Huehuetenango y San Marcos, aunque actualmente todavía existen pueblos mames en el departamento de Quetzaltenango, como en los municipios de CabricánHuitánSan Juan OstuncalcoConcepción ChiquirichapaSan Martín Sacatepéquez y otros.

Conquista española
Un grupo de pirámides escalonadas blancas, el más alto de ellos coronado por un santuario con tres entradas. En el fondo, una cresta de montañas bajas.

Zaculeu cayó a Gonzalo de Alvarado después de un asedio de varios meses.

A pesar de que existía un estado de hostilidades entre los mames y los quichés de Q’umarkaj después de la rebelión de los cakchiqueles contra sus antiguos aliados quichés, se produjo un cambio en el panorama político con la llegada de los conquistadores. Pedro de Alvarado describe que el rey mam Kayb’il B’alam fue recibido con gran honor en Q’umarkaj mientras él estaba allí.2 La expedición española contra Zaculeu se inició aparentemente tras la amargura quiché por su incapacidad de controlar a los españoles en Q’umarkaj, mientras que el plan para tenderle una trampa a los conquistadores dentro de la ciudad hubiera sido sugerido por el rey mam. La ejecución de los reyes quichés fue considerada injusta. La sugerencia por parte de los quichés de marchar contra los mames en Zaculeu fue rápidamente adoptada por los españoles.3

En la época de la conquista, la mayor concentración de la población mam se situaba en Xinabahul (también escrito como Chinabjul), hoy la ciudad de Huehuetenango, pero las fortificaciones de Zaculeu fueron utilizadas como refugio durante la conquista.4 En 1525, Zaculeu fue atacado por Gonzalo de Alvarado y Contreras, hermano del conquistador Pedro de Alvarado,5 con una caballería de 40 hombres montados, 80 soldados de infantería españoles,6 y unos 2000 aliados mexicanos y quichés.7 Gonzalo de Alvarado salió del campamento español de Tecpán Guatemala en julio de 1525 y marchó a la ciudad de Totonicapán, que utilizaría como base de suministro. Desde Totonicapán la expedición se dirigió hacia el norte a Momostenango, aunque se retrasó por las fuertes lluvias. Momostenango cayó rápidamente a los españoles después de una batalla de cuatro horas. Al día siguiente, Gonzalo de Alvarado marchó hacia Huehuetenango pero fue enfrentado por un ejército de 5000 guerreros mames de Malacatán (actualmente conocido como Malacatancito). El ejército mam avanzó por la planicie en formación de batalla y fue confrontado con una carga de caballería española que causó mucha confusión y caos, con la infantería haciéndose cargo de los guerreros mames que sobrevivieron a la caballería. Gonzalo de Alvarado dio muerte con su lanza al líder mam Canil Acab, rumpiendo la resistencia del ejército mam, tras el cual los guerreros sobrevivientes huyeron en los cerros. Alvarado no encontró oposición al entrar en Malacatán, descubriendo que la ciudad sólo estaba ocupada por los enfermos y los ancianos. Mensajeros de los líderes de la comunidad llegaron desde los cerros y ofrecieron su rendición incondicional, la que fue aceptada por Alvarado. El ejército español descansó unos días y luego siguió adelante a Huehuetenango sólo para encontrar la ciudad desierta. Kayb’il B’alam había recibido la noticia del avance de los españoles y se había retirado a su fortaleza en Zaculeu.6 Alvarado envió un mensaje a Zaculeu, proponiendo los términos para la rendición pacífica del rey mam, quien optó por no responder.8

Zaculeu fue defendida por Kayb’il B’alam4 al mando de unos 6000 guerreros provenientes de Huehuetenango, Zaculeu, Cuilco y Ixtahuacán. La fortaleza estaba rodeada por profundos barrancos en tres lados y defendido por un formidable sistema de muros y zanjas. A pesar de ser ampliamente superado en número de dos a uno, Gonzalo de Alvarado decidió atacar el acceso norte de Zaculeu donde se encontraba la parte más débil de la defensa. Inicialmente los defensores mantuvieron su control sobre los accesos septentrionales contra la infantería española, pero se retiraron ante repetidas cargas de la caballería. Aunque la defensa mam fue reforzada por unos 2000 guerreros del núcleo de Zaculeu, se dieron cuenta que no pudieron rechazar a los españoles fuera de la fortaleza. Al ver que una victoria final en un campo de batalla abierto no era posible, Kayb’il B’alam retiró a su ejército dentro la seguridad de las murallas de Zaculeu. Como las fuerzas de Alvarado se atrincheraron y pusieron sitio a la fortaleza, un ejército de relieve mam, contando unos 8000 guerreros procedentes de pueblos aliados con Kayb’il B’alam, descendió sobre Zaculeu desde la sierra de los Cuchumatanes en el norte.9 Alvarado dejó la supervisión del asedio a Antonio de Salazar y marchó hacia el norte para enfrentarse al ejército mam.10 El ejército mam era capaz de medirse con la infantería española y sus aliados, pero estaba desorganizado y vulnerable a las repetidas cargas de la experimentada caballería española. El ejército de relieve se rompió y fue aniquilado, lo que permitió a Alvarado de volver a reforzar el cerco de Zaculeu.11 Después de varios meses, los mames se vieron reducidos a la hambruna. Finalmente Kayb’il B’alam, rindió la ciudad a los españoles a mediados de octubre de 1525.12 13 11 Cuando los españoles entraron en la fortaleza, encontraron mil ochocientos nativos muertos, con los sobrevivientes comiendo los cadáveres para sobrevivir.7 Después de la caída de Zaculeu, una guarnición española se estableció en Huehuetenango, bajo el mando de Gonzalo de Solís. Gonzalo de Alvarado regresó a Tecpán Guatemala para informar su hermano de su victoria.11

La ciudad de Huehuetenango fue fundada por Gonzalo de Alvarado en 1524 al finalizar la conquista de la antigua capital precolombina de los mames: Zaculeu que significa Tierra Blanca. Mucha gente descendiente de los mames, aún vive en los municipios aledaños al Municipio de Huehuetenango y las Ruinas del antiguo centro ceremonial de Zaculeu constituyen una atracción turística ubicada a cuatro kilómetros del Parque Central de la ciudad.

Durante la conquista, los indígenas tlaxcaltecas y mexicas que acompañaban a los españoles, le cambiaron el nombre por Ueuetenango que algunos interpretan como lugar de los viejos, aunque posiblemente le llamaron así por la abundancia del árbol llamado sabino, que abunda en los márgenes del río Selegua y que en México se conoce como ahuehuetle, por lo que los mexicanos lo llamaron ahuehuetles, o sea Ahuehuetlenango, que posteriormente se cambió por UeuetenangoVevetenangoGüegüetenango, hasta llegar a lo que hoy se conoce como Huehuetenango.

Después de la independencia de Centroamérica

Huehuetenango permaneció unido al partido de Totonicapán durante todo el período hispánico. La Municipalidad de Huehuetenango solicitó al Jefe de Estado de Guatemala, en 1826, la formación de un nuevo departamento con los pueblos que históricamente formaban el Partido de Huehuetenango, pero no se logró nada, debido probablemente a los trastornos políticos de esa época.

Al organizarse por segunda vez en 1838 el Estado de Los Altos, se reunieron de nuevo bajo aquella denominación política y siempre dentro de la Federación Centroamericana, los pueblos que componían los entonces departamentos de Sololá, Totonicapán y Quetzaltenango, señalándose como territorio, el mismo con que figuraban en las cartas geográficas levantadas en 1832 por Miguel Rivera Maestre, mencionándose al departamento de Güegüetenango, según se lee en el decreto de la Asamblea Constituyente del Estado, emitido el 26 de mayo de 1839.

Pero la vida del Estado de Los Altos de los liberales fue efímera, cuando fue retomado por la fuerza por el líder conservador Rafael Carrera.

Tras la muerte del presidente vitalicio Carrera en 1865, el Presidente de la República, mariscal Vicente Cerna y Cerna, emitió el decreto del 8 de mayo de 1866, por medio del cual se acordó que a los territorios de San Marcos, Huehuetenango, Petén, Izabal y Amatitlán, que habían conservado la denominación de distrito, se les diera en lo sucesivo la de departamento. A partir de entonces, la cabecera del departamento, ha sido la ciudad de Huehuetenango, salvo un período de pocos años, en que fue trasladada a la vecina Villa de Chiantla durante el gobierno del general Justo Rufino Barrios.

Durante la Revolución Liberal de 1871, Chiantla aportó recursos y hombres agrupados en lo que se conoció como «El Batallón Chiantleco», lo que fue premiado por el dictador Barrios, adicionando territorio y concediendo a «los milicianos de Chiantla», gran parte del área de la meseta de Los Cuchumatanes y el territorio de Unión Cantinil.Nota 1 Durante el corto período comprendido entre 1881 y la muerte del general Barrios en 1885, la cabecera del departamento fue Chiantla. Por otra parte, dicho traslado de Cabecera Departamental constituyó represalia contra la población de Huehuetenango, debido a que Barrios fue rechazado durante la revolución por los pobladores de la ciudad, siendo herido gravemente. De esta cuenta, durante algunos años se mantuvo un sentimiento de rivalidad entre los habitantes de ambos pueblos, rivalidades que han quedado en el olvido en el siglo XXI.

Franja Transversal del Norte y Guera Civil

Mapa de la Franja Transversal del Norte, establecida en 1970 y en donde hubo fuertes combates durante la Guerra Civil de Guatemala entre el Ejército Guerrillero de los Pobres y el Ejército de Guatemala debido a las riquezas petroleras de la zona de Huehuetenango y de IxcánQuiché.

El área era mayormente tierras baldías y nacionales, considerada por los pueblos ixiles como zonas de reserva y cacería, donde había muy pocos poblados. Durante el gobierno de Justo Rufino Barrios (1873-1885) se entregaron tierras a milicianos de los municipios de Chiantla y Malacantico de Huehuetenango, pero por el difícil acceso, las tierras no fueron ocupadas sino hasta en 1964.

Tras la contrarevolución de 1954, el gobierno guatemalteco creó el Consejo de Planificación Económica (CNPE) y empezó a utilizar estrategias de libre mercado, asesorado por el Banco Mundial y la Administración de Cooperación Internacional (ICA) del gobierno de los Estados Unidos. 14 El CNPE y la ICA creó la Dirección General de Asuntos Agrarios (DGAA) la cual se encargó de desmantelar y anular los efectos del Decreto 900 de Reforma Agragia del gobierno de Jacobo Árbenz Guzmán.15 La DGAA se encargó de la faja geográfica que conlindaba con el límite departamental de Petén y las fronteras de Belice, Honduras y México, y que con el tiempo se llamaría Franja Transversal del Norte (FTN).16

En 1962, la DGAA se convirtió en el Instituto Nacional de Transformación Agraria (INTA), por el decreto 1551 que creó la ley de Transformación Agraria. En 1964, el INTA definió la geografía de la FTN como la parte norte de los departamentos de Huehuetenango, QuichéAlta Verapaz e Izabal y ese mismo año sacerdotes de la orden Maryknoll y de la Orden del Sagrado Corazón iniciaron el primer proceso de colonización, junto con el INTA, llevando a pobladores de Huehuetenango al sector de Ixcán en Quiché. Cuatro años después, ya se habían conformado seis parcelamientos:17

  • Mayalán
  • Xalbal
  • La Resurrección
  • La Unión
  • Selva Reina
  • Los Angeles17

Los parcelamientos formaron la Cooperativa Ixcán Grande el 1.º de enero de 1970.17 En esos tiempos el sector Ixcán estaba formado por tierras de los municipios de Barillas, Huehuetenango y de Chajul y Uspantán en Quiché. Los descendientes de los adjudicatarios del gobierno de Justo Rufino Barrios también se establecieron en el lugar, formando las aldeas Valle Candelaria y Santa María Candelaria, entre los ríos Ixcán y Xalbal.18

Mapa del Sector Ixcán al norte del departamento de Quiché en Guatemala.

El INTA siguió colonizando; y en 1970 el gobierno del general Carlos Arana Osorio declaró la zona como zona de desarrollo agrario por el decreto No. 60-70, que oficialmente creó la Franja Transversal del Norte (FTN); en la FTN estaban incluídos los municipios: San Ana Huista, San Antonio Huista, Nentón, Jacaltenango, San Mateo Ixcatán, y Santa Cruz Barillas en HuehuetenangoChajul y San Miguel Uspantán en el Quiché; Cobán, Chisec, San Pedro Carchá, Lanquín, Senahú, Cahabón y Chahal, en Alta Verapaz y la totalidad del departamento de Izabal19

En 1976, cuando el presidente Kjell Eugenio Laugerud García llegó a visitar la cooperativa Mayalán en el sector de Ixcán, Quiché, el cual se había formado apenas diez 12 años antes, dijo: «Mayalán está asentada en la cima del oro», dejando entrever que la Franja Transversal del Norte ya no sería dedicada a la agricultura ni al movimiento cooperativista, sino que sería utilizada por objetivos estratégicos de explotación de recursos naturales, especialmente petróleo y minerales.20 . Para entonces, militares, empresarios y políticos empezaron a obtener tierras en la región de la FTN.20 . Tras esa visita presidencial, las petroleras Basic Resources y Shenandoah Oil realizaron exploraciones en tierras de Xalbal, muy cerca de Mayalán, donde perforaron el pozo «San Lucas» con resultados infructuosos.

La actividad guerrillera del Ejército Guerrillero de los Pobres, aunque fue derrotado por la fuerte contraofensiva del Ejército entre 1980 y 1983, impidió que el gobierno de Guatemala y sus aliados explotaran las reservas naturales de la Franja Transversal del Norte.

Tras el derrocamiento de Lucas García el 23 de marzo de 1982, subió al poder un triunvirato militar encabezado por el general Efraín Ríos Montt, junto con los coroneles Horacio Maldonado Shaad y Francisco Gordillo. El 2 de junio de 1982, periodistas internacionales le realizaron una entrevista a Ríos Montt, quien dijo lo siguiente referente gobierno de Lucas García y la Franja Transversal del Norte:

  1. ¿Cuáles fueron las causas del golpe de estado?
    Hubo muchas causas; había llegado a tal forma de descomposición el gobierno que él mismo estaba cortándose sus raíces; ya no tenía raíces ni en el pueblo ni en las instituciones. Como consecuencia se cayó; así, simple y llanamente.21
  2. ¿Había corrupción en el gobierno anterior?
    Tengo entendido que muchísima corrupción. Se llegó a tal grado con la corrupción que, siendo Guatemala un país con grandes reservas económicas, en dos años se acabaron las reservas económicas; y además dejaron hipotecado todo el país con las grandes construcciones que hicieron, como anillos periféricos que realmente no tenían ningún concepto de planificación desde el punto de vista de tránsito y de tráfico.22
  3. Durante el gobierno de Lucas García había muchos proyectos sociales, mucho más que en gobiernos anteriores, excepto en los gobiernos revolucionarios (1944-1954). ¿Cómo va a ser diferente este gobierno?
    No fue Lucas García sino que el gobierno en sí; ellos dieron parcelas a las orillas de la Transversal del Norte, para sacar (a los campesinos) de los terrenos en donde había petróleo. Después dieron tierras porque compraron tierras para quedarse con el dinero de la venta de fincas. Había unos terrenos de un determinado dueño, y agarró a esa gente y la tiró a lo largo de la Transversal del Norte, por eso hicieron la carretera a la Transversal del Norte: para paliar nada más la protesta de esta gente que fue sacada de sus terrenos, en donde había petróleo.23

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MolinoElvira
Fundadores del antiguo Molino Elvira: Elvira Méndez y Francisco Ovalle

El Molino Elvira, fue hasta hace una década, una de las empresas huehuetecas mas reconocidas en el departamento. Fue fundada en el año 1925 por el señor Francisco Ovalle Alvarado y su esposa Elvira Méndez Hidalgo de Ovalle quienes tuvieron la iniciativa de fundar un molino de trigo para producir harina en la ciudad de Huehuetenango. En honor a su esposa, el señor Ovalle decidió bautizarlo con el mismo nombre: Molino Elvira, y con el paso de los años se convirtió en una institución, parte de la identidad de Huehuetenango ya que fue un símbolo de trabajo e industria para la ciudad durante casi un siglo.

La primera maquinaria que se utilizó después de la construcción de un pequeño edificio era bastante moderna para aquella época.

Con el tiempo, y el aporte de trabajo de la familia y trabajadores en la empresa el Molino Elvira aumentó su capacidad hasta convertirse en uno de los molinos procesadores de harina más grandes de Guatemala.

MolinoElvira Año 1925

La idea de fundar el Molino Elvira en Huehuetenango y principalmente en el lugar que ocupó, en la salida de Huehuetenango por el Calvario, hacia el municipio de Chiantla, era porque en aquel lugar se ingresaba todo el trigo que se produce en el norte del departamento de Huehuetenango que era considerado un departamento nato para producir trigo de excelente calidad.

En aquel entonces, la idea a corto plazo era producir harina de trigo para surtir especialmente el mercado del departamento, sin embargo al ser superada dicha expectativa, una nueva meta fue trazada en cuanto a también trabajar con trigo extranjero y satisfacer con variedad de productos procesados en el molino, los departamentos de Guatemala, incluyendo la ciudad capital.

Con el incremento de demanda y los nuevos mercados, el Molino Elvira necesitó innovarse y por lo mismo ampliar las instalaciones físicas, adquirir nueva maquinaria e incrementar puestos de trabajo. Para ello, siempre se valió de capital local.

Durante su funcionamiento, la empresa también colaboró en atender algunas areas sociales en el departamento a través de la ayuda a familias de escasos recursos, donación de medicinas y aportes económicos a diferentes instituciones de salud y educativas. Uno de sus principales programas de apoyo lo consistía en la donación de pupitres a escuelas rurales en el departamento.

Al final de su trabajo social el Molino Elvira contaba con la donación de 10,000 pupitres  de doble plaza durante el tiempo que su programa de apoyo existió.

El Molino Elvira fue clausurado en años recientes, actualmente únicamente pueden divisarse las instalaciones en donde funcionó durante casi un siglo.

Molino Elvira
Anuncio publicado en el año 1997.

Por: Rolando Villatoro

Mucho se ha distingido Huehuetenango por su música y por sus músicos. sus municipios, no son la excepción en cualquiera de los casos. Así, se puede mencionar a don Emilio García Herrera -oriundo de San Pedro Necta-, don José Ernesto Monzón -de Todos Santos Cuchumatán- o don Mario Herrera -de Jacaltenango. Existe, como ellos, una larga lista de muchos otros que han existido e incluso algunos que existen en nuestros días.

Hace ya muchos años, por la década de los setentas, me interese por ir conociendo algunos municipios del grandioso departamento de Huehuetenango. Aquella era mi idea, sin embargo, para mi satisfacción pude llegar a conocer los treinta y un municipios que componían el terruño. Ahora son 32, desde hace apenas un par de años.

Dentro de todos ellos, en esta oportunidad quiero referirme a uno que me llamó mucho la atención. Y esto porque con franqueza y según mi experiencia personal, los habitantes del lugar, más que cualquier otro aspecto son muy entusiastas y bastante educados, pero además emprendedores en sus afanes, alegres y sobre todo muy dedicados a la música. Me refiero al municipio de San Antonio Huista, en donde conocí a una familia de apellido Gressi, de la cuál destacaba ya en Huehuetenango un gran cantante, posteriormente Maestro de Educación. Estoy hablando del recordado Roberto Gressi.

Pero más aun, quiero destacar la existencia de un conjunto de marimba llamado Tecún Umán, muy destacado. Dentro de este grupo puedo citar a los señores: Matilde Martínez, Refugio Gómez, Isaías Camposeco y Mario Herrera; fecundos compositores que dejaron lindas melodías que nunca pasan de moda para los amantes de nuestro instrumento nacional, podemos citar las famosas: “Olga Marina”, “La mocosita”, “Tristezas de Roque” y muchas otras mas.

Para conocer mas sobre este grupo musical, me he acercado a conversar con don Juanito Gutierrez Ambrosio, quien también fuera integrante de aquel conjunto musical, y nos dijo: “Pues la historia de la marimba Tecún Umán es muy grande. Desde que tengo uso de razón, la marimba ya existía, aun así pude darme cuenta de quienes eran sus fundadores. A i me llamaron cuando falleció el señor Edgar Ambrosio, es ese tiempo la integré con varios jovencitos de la época.

Yo estuve como unos veinte años integrándola, hasta que me retiré de mi trabajo en Salud Pública. Los demás también fueron tomando su rumbo, unos se fueron a la capital o a otros lugares del país. La marimba se quedo abandonada. Además en aquel tiempo la situación política que se vivía contribuyo con ello. La guerra en Guatemala nos provocó desapariciones y varios muertos entre ellos Bartolo Funes, Aurelio Camposeco y Gustavo Funes”.

“De las melodías inspiradas por integrantes de estas marimbas y compositores Huistas sobresalen: “Quién es quién”, “Juanito”, “Tristezas de Roque”, “Linda Kelly”, “Linda Güerita”, “Cantas llorando”, “Sola tú” y muchas más. En fin, usted sabe que los años van pasando y se van sufriendo cambios, se conforman hogares, etc. Así, si no estoy equivocado la marimba se termina en 1981″.

Este conjunto de marimba llegó a tener una gran fama. Fue por ello que un grupo de personas que conformaban la Fraternidad Toneca en la ciudad de Guatemala hizo los arreglos para que se grabaran dos preciosos  discos de larga duración que era lo que podía hacerse en aquel tiempo.

UnionMayaEn los años 90 surgió otra marimba llamada “Unión Maya” la cual podría considerarse la sucesión de aquella escuela de maestros de la marimba que se llamó “Tecún Umán”. algunos ejecutores de “Unión Maya” fueron Gilberto Martínez, Rolando Camposeco, Emidio Camposeco, Rosaldín Camposeco, Jorge Castellanos, Manuel Rivas y Leonel Escobedo.

Al final de la conversación, don Juanito Martínez agregaba: “Quiero felicitar a la Revista NOSOTROS, y como sé que algunos ejemplares llegarán a los Estados Unidos, aprovecho para saludar a los coterráneos, que no se olviden de nosotros. Envidio, Clemencia y mis hijos en Nuevo México y La Paz, Baja California.”

Así terminó aquella entrevista, y yo insisto que hay grandes recuerdos acerca de esta marimba de los años setenta. Hasta pronto Gente de Huehue.


Edgar Rolando Villatoro · Abogado y Notario. 

Artículo publicado en Nosotros la Gente de Huehue · 1997

MI LINDA KELLY · MARIO GILBERTO HERRERA CANO (+)

TRISTEZAS DE ROQUE · MARIO GILBERTO HERRERA CANO (+)

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Por: Arnoldo Tánchez Palacios

– Alfredo, nuestro hijo está necesitado de zapatos.

– Comprálos con don Manuel Alvarado o con don Jacinto Sosa, que la misma cosa da.

– Y será que no hay mas baratos en otro lado?

– Claro! Como no, podés visitar si querés ahí donde don Pedrito Recinos.

– Güeno, en fin a ver que hago…

Es este quizás un simple e imaginado diálogo de esos que pudieron escucharse en alguna vivienda de la antigua “Estación” de la ciudad de Huehuetenango. Exactamente pensemos en el Cantón Concepción, cuando ni remotamente se oía el concepto de la numeración de zonas. Posiblemente se remonta en tiempo a la década de los años cincuenta. Era en aquel entonces el Huehuetenango de la época romántica, cuando por las festividades de la Semana santa, Fiestas Julias -que en tanto se llamaron Fiestas del Carmen- Navidad y otras mas, los padres de familia visitaban afanosamente las zapaterías, que en realidad no eran otra cosa que verdaderos talleres de artesanía y en los cuales hacían sus encargos delos correspondientes zapatos, especialmente cuando aquellos greñudos estudiantes de primaria o la llamada “secundaria” tenían que formar parte del desfile del mes de Julio. Era tradicional que para dicha actividad -y muchas otras más- se observara similar desfile, pero era éste el que los vecinos del antaño pueblo practicaban al visitar los almacenes de don Manuel Alvarado, don Jacinto Sosa, don Pedro Recinos y otros tantos talleres que enrealidad se formaron de los mismos talleres de los primeros almacenes ya descritos y que eran de los pocos, a mediados del siglo pasado.

Muy poco se conocía entre nosotros sobre zapatos de fábrica y lejanamente de zapatos tenis; la modalidad de los zapatos resultaba creada de las cuchillas, las maquinas, los martillos, las tenazas y las agujas de los operarios quienes ocupaban pequeños asientos y frente a ellos se exhibían sus mesas repletas con clavos e hilos que transformarían los cortes de cuero en prácticos zapatos de color negro, café o blancos según el gusto del cliente.

zapatos2– Y cómo va a querer sus zapatos, cosidos o clavados? Preguntaba don Pedro Recinos.

– Yo digo que clavados. Más seguros, verdad?

– En qué color?

– Negros, se ven mejor don Pedro. Y se manchan poco.

– Muy bien!

– Y… para cuando estarán?

– Déjeme ver, se los entrego… para la otra semana.

– Al mismo precio de los anteriores don Pedro?

– Así es. Al mismo precio. Claro!

Era común escuchar esas o parecidas conversaciones en las zapaterías de la ciudad de Huehuetenango: La de don Chente Palacios, don Candelario Sosa, don Enrique Sosa, quienes extraían de sus mejores horas del día los pares de zapatos para los vecinos de la tierra huehueteca. Durante varias décadas fueron decenas de operarios los que conocieron y convivieron con aquel ambiente que pintaban las mañanas y tardes de oficio en la zapatería. La alegría llegaba cada Sábado, por la tarde, cuando el patrón les llamaba para cancelar la semana de trabajo.

Desde la fundación de la ciudad, como tal -o cabecera municipal- la artesanía de los zapatos, junto a otras labores, fueron incipientes en la economía de los hogares huehuetecos. De ahí nacieron almacenes o ventas de zapatos para todas las edades. Estos almacenes a su vez tenían sus propios talleres dentro de los cuales una gran cantidad de personas aprendieron el arte, para luego ser excelentes zapateros. Muchos, supieron trabajar para vivir bien de ésta artesanía, y otros continuaron trabajando para alguna propietario de zapatería.

Esta labor se alargo hasta los años setenta, cuando intempestivamente apareció en el mercado la fuerte competencia: el calzado de fábricas de la ciudad capital y entonces los operarios de otras épocas se ven obligados a hacerse de otros empleos. Hoy en día pocos son los que subsisten entre ellos el señor Chepe Rivas y también la zapatería de don Enrique Sosa y don Goyo. También quedan aun unos pocos y pequeños talleres que se dedican a trabajar en este humilde pero noble oficio, pues poco a poco se ha reducido, porque raras veces pensamos en adquirir un par de zapatos hechos a mano.

zapaterosTodo ha quedado escondido en la memoria de aquellos enseñadores o alistados, los que llegaron primero como “aprendices” -felices ganadores del pago que les aseguraba la entrada al cine del fin de semana- a los talleres en que se acostumbraba emplear a los estudiantes en la época de vacaciones, ya sea para la limpieza de cada tarde o los mandados del negocio.

Antiguos mostradores, mesas pequeñas de trabajo, cigarrillos, bancos, figurines, hasta los canastos para la refacción de los operarios; todo permanece guardado dentro de los recuerdos de viejos calendarios que ya no existen.

Todos aquellos personajes, artesanos de la zapatería en Huehuetenango, son parte de una historia de trabajo labrado, todo un símbolo del acontecer cuasi romántico, de una época de valores memorables al recuerdo.

Lo que pueda escribirse del oficio de la zapatería en Huehuetenango, es apenas una breve crónica sobre los obreros de este arte. Y los espejos o vitrinas que exhibían los zapatos “hechos a mano”, son ahora un apunte nostálgico, tal vez porque los protagonistas de esta historia poco a poco nos van dejando. Aun así, este oficio formará parte de la cultura de los huehuetecos, por ello hay que recordarlo y guardarlo en nuestra historia.


Arnoldo Edilberto Tánchez Palacios (+) Fué un periodista, escritor e historiador huehueteco. 

Artículo escrito para Nosotros la Gente de Huehue · 1997

Allá por la década de los años 60, en el Huehuetenango de las fotografías blanco y negro todavía, camino y saludó por las apacibles calles de la cabecera departamental, un personaje bastante auténtico y por ello singular y único. De los personajes que viven en su día a día la simple propiedad del “ser” lo que se es. Sin vacilaciones. Y éste lo fue, el humilde pastor Teodoro Moreno. Mejor conocido en el mundo de las historias locales como “Toyoyo Moyeno”. Desconocido para las generaciones que dieron los primeros pasos después de los años ochenta. Pero recordado por los que ahora son las generaciones mayores y eventualmente por quienes tuvieron la fortuna de tener padres y abuelos que relataron la historia.

toyoyoretratoToyoyo Moyeno, para quienes nunca escucharon hablar de él, fue un pastor que se paseaba por las calles de la ciudad acompañado siempre de un rebaño al cuál guiaba a través de las contadas calles y avenidas del Huehuetenango de antaño. Por ello se hizo conocido entre todos los habitantes de la ciudad que en aquellos años aún no veía circular gran cantidad de vehículos.

La celebridad de dicho personaje aumentó después de que protagonizara lo que fue un inesperado pero cómico pasaje durante la representación del calvario de Jesucristo, en la Semana Santa. Y según la tradición oral de las historias de los abuelos, lo que relatan que sucedió fue lo siguiente.

Toyoyo Moyeno, era no solo de un corazón noble y servicial sino que también un alma amigable y sencilla. Platicador y saludador como pocos, sin diferenciar credo ni estatus. El no sabía de esas cosas. Llego al mundo con la desventaja no solo de la pobreza sino con problemas físicos en el habla, lo cual difícilmente era tratado en aquellos tiempos. Esto sin embargo no parecía ser un problema grave para la personalidad de éste personaje. El mote con que se le conoce “Toyoyo Moyeno” (Teodoro Moreno) proviene precisamente de la dificultad para pronunciar su propio nombre cada vez que alguien se lo preguntaba.

Sumergido en su propia labor de pastoreo, don Teodoro sin embargo desarrolló una capacidad para ganarse la simpatía de los transeúntes, esto por las continuas conversaciones que mantenía con su rebaño de vacas. Algunas de sus frases célebres, que se grabaron el la mente de los parroquianos fueron: “Bajáte de la aceya, puya señoyita pareces!”, “Solo la cayteyita te hace falta vos!”

Hubo un tiempo en el que Toyoyo quiso formar parte del grupo de teatro que representó la crucifixión durante la Semana Santa. Aquellos actos se realizaban entonces en el parquecito del Calvario. Como ha sido costumbre, quienes representaban al Cristo y los ladrones bueno y malo, eran atados a las cruces y elevados a unos 4 metros de altura, frente a la fachada de la Iglesia del Calvario.

En una de esas representaciones, y muy probablemente la última donde participó, a Toyoyo le sucedió lo que dio origen a la anécdota que el pueblo jamás olvidó debido al inesperado desenlace de su aparición. Cuando la obra de teatro seguía su curso normal, luego de caminar por las calles, como es sabido los protagonistas fueron asegurados a las cruces y posteriormente elevados frente a la iglesia. Todo el público presenciaba con atención el acto, que era un evento importante para la ciudad en aquel tiempo. Quien representaba el papel de Jesucristo se disponía a iniciar con las frases históricamente conocidas, nadie había reparado en el incómodo ladrón malo que solo hasta entonces no pudo contenerse y ante la sorpresa de todos habló con voz urgente: “Bájenme! Bájenme que me oyino” Todos empezaron a reírse. Y Toyoyo, libre de formalismos y protocolos respondió al ver la reacción pública: “Bájenme pisayos!” “Bájenme!” “El otro año cueygan a sus mayes!” Imposible, dicen quienes aún lo recuerdan, era contener la seriedad ante inesperado evento. Lo que pasó después era lo de menos ya que éste momento fue el que se grabó en el recuerdo de los abuelos.

Obviamente, la popularidad de Toyoyo aumentó después de éste suceso, sobre todo en el histórico barrio de Minerva, por Las Marimbitas y en Los Colchones, lugares aledaños a donde Toyoyo vivió. Seguramente nadie de los que presenciaron la anécdota, la ha olvidado. Estas historias, contaban los abuelos.

“EL QUE NACIO PARA TRISTE… NI BOLO PEGA UN GRITO!”

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Don Filomeno Herrera (+)

Don Filomeno Herrera, mejor conocido como “Tío Meno” fue el creador de esta singular frase. Tío Meno fue otro de aquellos singulares huehuetecos nobles y de gran corazón que sentía mucho aprecio por su lugar de origen e igualmente por todos los nacidos en la tierra que los hermanaba.

Quienes le conocieron habrán de recordad la amabilidad que le caracterizó desde siempre, o como generalmente dicen era uno de aquellos hombres con “don de gentes”. Su infinita sonrisa y carácter amigable le hicieron inspirar confianza a propios y extraños. Durante más de 12 años trabajó en las antiguas oficinas del transporte que por décadas fue conocido como “Rápidos Zaculeu”. En la simplicidad de una vida dedicada al trabajo y el vivir diario de los huehuetecos de antaño, dio un profundo ejemplo de humildad, sencillez y cooperación para quienes le necesitaron.

Una breve reseña de un hombre que con su ingenio dejó una frase coloquial a los huehuetecos.


 

 

MUCHOS TIENE ALGO QUE COMPARTIR

Huehuetenango tiene características únicas acerca de su tradición. Especialmente historias, dichos y personajes que forman parte de recuerdos que con el paso de los años se han convertido en el legado cultural del lugar. Cada huehueteco tiene anécdotas que compartir, y algunas de ellas son trascendentales y que por su originalidad merecen ser compartidas. Si querés contar algo que muchos no saben o que ya han olvidado, te invitamos a divulgarlo a través de este espacio. 

Tal vez muy pocos conocen la historia de un huehueteco que fue muy sobresaliente para la época. Estamos hablando de la década de la revolución, durante el siglo pasado. Y nuestro personaje lamentablemente solo contó con pocos años para hacerse destacar, sin embargo, a pesar de ser escasa la longitud de su vida, sirvió para dejar su historia grabada en los acontecimientos memorables de Guatemala.

Nacido el 10 de Noviembre de 1923 en la ciudad de Huehuetenango. Hijo primogénito de Jacinto Sosa Alvarado y Elisa Morales, le llamaron Juan Humberto Sosa Morales. Estudiaba en el todavía existente Colegio La Aurora y posteriormente en el Instituto Nacional Central para Varones, en la ciudad capital a donde emigra en 1937.  Allí, desde muy temprano se hizo notar en los estudios, cuadros de honor y primeros puestos en concursos de literatura, lengua francesa, oratoria y atletismo. Cuando llego el año de 1941, ahora ya muy lejano, se graduó de Bachiller y fue nombrado el mejor estudiante de aquella promoción, con un magnífico expediente.

Seguidamente, quiso continuar estudios de derecho en la ciudad de México, sin embargo aquello no fue posible pues aun no alcanzaba la mayoría de edad. Optó entonces por ingresar al periódico “El Imparcial”, que ya no existe, y ahí se inició como reportero bajo la tutela del escritor  Joaquín Mendez.

Humberto Sosa
Fotografía publicada en “El Imparcial” 1945

Todo aquel año del 41 estuvo dedicado a su actividad periodística y fue también uno de los fundadores de la “Asociación de Artistas y Escritores del 40”. Cada viernes aparecieron en las páginas de aquel distinguido periódico las crónicas y cuentos que entregaba a la juventud de la época. En uno de ellos “La muñeca de trapo” deja entrever su sensibilidad de artista.

Ya en 1942, viajó con la intención de ingresar a la Facultad de Derecho en la UNAM, en México. Allí se inscribe en una especialización de Derecho Internacional y Laboral. Interesado por los movimientos sociales también en el vecino país continuó escribiendo artículos en diferentes periódicos. En aquel mismo año recibió un premio por el Concurso de Cuento Americano promovido por el diario “El Nacional” con su trabajo “La peña colorada”.

En 1943 obtuvo también un premio en el concurso organizado por una revista  estadounidense sobre temas de Centro América y representó a la “Asociación de Artistas y Escritores del 40” en un congreso americano de “La Juventud contra el Fascismo” con lo cual se hizo “non grato” a la dictadura ubiquista.

Pese a su juventud, conoció y trató a personalidades como Enrique Muñoz Meany, Luis Cardoza y Aragon, Jorge García Granados y otros intelectuales de la época. De tal manera estaba relacionado que en 1944, a la caída del General Jorge Ubico, y dejando sus intereses personales en México, regresó a Guatemala incorporándose inmediatamente al movimiento renovador que culminaría con la revolución de Octubre de 1944.

Colaboró desde entonces en la formación del Frente Popular Libertador y en la organización de Asociaciones de Obreros y Campesinos junto con los reconocidos Bauer Paiz y Barillas Izaguirre. Llegó a ocupar la secretaría del FPL y fue activo redactor del periódico “El Libertador”. A propuesta García Granados figuró como candidato al Congreso Nacional y fue electo diputado a la Asamblea Nacional Constituyente en Enero de 1945. En ambas tuvo destacada participación sin abandonar sus anteriores labores.

A su paso por el Congreso estuvo especialmente comprometido con los asuntos relacionados al trabajo (en la Constitución de 1945) lo cual reflejaba su interés por la justicia social y la clase trabajadora.

Poseía un espíritu sensible y generoso. De sus honorarios en el congreso solamente descontaba pocos gastos personales y el resto lo destinaba íntegramente a obreros y campesinos necesitados que acudían en demanda de ayuda.

Desgraciadamente su paso por la política fue efímero, ya que el gobierno decidió enviarlo como agregado cultural a la embajada de Guatemala en México pues la situación en torno a él era intranquila y se había ganado la animadversión de sectores oscurantistas, por lo que el presidente Arévalo quiso enviarlo a Europa, pero el prefirió irse a México para continuar con su carrera.

Pero Juan Humberto no pudo resignarse nunca a aquel involuntario exilio según puede notarse en las palabras expresadas por carta a un amigo en cierta ocasión: “Quisiera ser un árbol para que arrancándome las raíces de Guatemala, me hubieran arrancado también la vida”.

Salió de Guatemala en Mayo de 1945 y el 7 de Septiembre de ese mismo año rompió su impaciencia y elige terminar con su vida antes de cumplir 22 años. Sus restos mortales llegaron a Huehuetenango para ser sepultados el 21 de Septiembre de 1945, encontrándose hasta la fecha en el Cementerio General.

Refiriéndose a su muerte, el licenciado Alfonso Bauer Paiz citó: “Fue un gigante con alma de niño”. Y la poetisa mexicana Margarita Paz también escribió: “Soñé con Juan Humberto, y al despertar, tuve la sensación de haber arrullado entre mis brazos a un niño”.

Al otro día de su muerte, el periódico “El Imparcial” publicó en primera plana la noticia, la cuál es íntegramente transcrita en el siguiente texto:

Humberto Sosa se suicida en México.  – El Imparcial, 8 de Septiembre de 1945. 

Humberto Sosa, joven y entusiasta luchador, afiliado a las nuevas corrientes sociales y políticas falleció trágicamente en la madrugada de ayer en la ciudad de México donde últimamente desempeñaba el cargo de agregado comercial a nuestra embajada.

Noticia tan inesperada nos hizo dudar al principio de su veracidad, pero desgraciadamente se ha confirmado, causándonos profunda pena y repercutiendo dolorosamente en extensos círculos demuestra sociedad.

Humberto Sosa era originario de Huehuetenango y contaba a su muerte con la edad de 22 años. Con su título de Bachiller y una definida vocación literaria fijó su domicilio en ésta capital en Septiembre de 1942 para continuar sus estudios e ingresó en la planta de redacción de este diario El Imparcial, captándose la simpatía y el aprecio de sus compañeros. Más tarde se marcho a México donde se inscribió como alumno de la Facultad de Jurisprudencia.

En 1943 ganó el concurso de cuentos regionales organizado por el diario El Nacional -México- y continuó después aumentando su prestigio con artículos y narraciones publicadas en México y este periódico.

Representó a la Asociación de Artistas y Escritores jóvenes de Guatemala en la Conferencia de la Juventud por la Victoria en la capital mexicana. Fue redactor de la revista “Acento” y de “El Libertador” de Guatemala.

Después del 20 de Octubre regresó al país para alistarse en las filas de la revolución triunfante en ingresó en el Frente Popular Libertador. Fungió como diputado a la constituyente y al Congreso Nacional por Huehuetenango, hasta Marzo de este año cuando fue nombrado agregado comercial a nuestra embajada en México. Intervino con entusiasmo en la organización de trabajadores y campesinos.

El Imparcial lamenta profundamente este infausto suceso y reitera a la Familia Sosa su pésame, ya expresado en otra sección en este diario.

Pésame de la CTG. La Confederación de Trabajadores de Guatemala por nuestro medio expresa su sentimiento por la desaparición del compañero Humberto Sosa y nos pide presentar su sentido pésame a la Familia Sosa.