Miércoles, septiembre 20, 2017
en Huehue

Por: Mauro Guzmán Morales

El recuerdo que tengo de Chus Garza, el el de un hombre alto, enjuto, que usaba gorra con visera, dicharachero, piropeador y bullanguero, sobre todo cuando andaba sarao, como se dice.

Era vaceador de cantinas y es probable que en una de esas “fugas geográficas”, de que hablan los Alcohólicos Anónimos haya decidido abandonar la ciudad en busca de nuevos vientos acompañado de su numerosa prole.

Pasaron muchos años sin dejarse ver por estos lares. Cuál entonces sería la sorpresa cuando en una noche de coronación de las Fiestas Julias, escuchamos que un hombre alto y enjuto con corra de viera se removía emocionado en la galería del viejo Teatro Municipal, lanzando vivas a Huehuetenango, a la Reina y a todos quienes se le ponían enfrente.

– Viva Huehue! Viva nuestra Reina de las Fiestas Julias! Viva mi tierra y que viva yo, Chus Garza, veinte años de no ver a mi Huehue! Chulo mi lindo Huehue! Que vivan los huehuetecos!

Y entonces se dejaron llover silbidos, aplausos y vivas y mas vivas de toda la concurrencia.

Teatro
Fotografía Antigua del Teatro Municipal. Utilizada con fines ilustrativos para el artículo.

Pero en tanto Chus Garza seguía su algarabía de recién retornado a su tierra, abajo en uno de los palcos el Gobernador mas gordo que ha tenido Huehuetenango, hizo señas a un policía que custodiaba su palco, algo le dijo al oído y minutos después Chuz Garza era sacado de “zopilotío” por unos policías. Bajando aquellas viejas y angostas gradas se oía claramente la voz gritona de Chus diciendo: “Ay de mi Huehue! Pero que pura mierda es Huehue!

Ante el honorable que abarrotaba el teatro, un hombre desbordando alegría por retornar a su tierra, fue sacado y dejado a media calle. Un guardia le tiró de lejos aquella característica cachucha con la que acompasaba sus vivas enérgicos de huehueteco a cuyo pueblo, después de veinte años, le resulto un verdadero extraño.


Mauro Guzmán Morales (+) Locutor, escritor e historiador.
Publicado en Nosotros la Gente de Huehue 1997.

 

“EL QUE NACIO PARA TRISTE… NI BOLO PEGA UN GRITO!”

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Don Filomeno Herrera (+)

Don Filomeno Herrera, mejor conocido como “Tío Meno” fue el creador de esta singular frase. Tío Meno fue otro de aquellos singulares huehuetecos nobles y de gran corazón que sentía mucho aprecio por su lugar de origen e igualmente por todos los nacidos en la tierra que los hermanaba.

Quienes le conocieron habrán de recordad la amabilidad que le caracterizó desde siempre, o como generalmente dicen era uno de aquellos hombres con “don de gentes”. Su infinita sonrisa y carácter amigable le hicieron inspirar confianza a propios y extraños. Durante más de 12 años trabajó en las antiguas oficinas del transporte que por décadas fue conocido como “Rápidos Zaculeu”. En la simplicidad de una vida dedicada al trabajo y el vivir diario de los huehuetecos de antaño, dio un profundo ejemplo de humildad, sencillez y cooperación para quienes le necesitaron.

Una breve reseña de un hombre que con su ingenio dejó una frase coloquial a los huehuetecos.


 

 

MUCHOS TIENE ALGO QUE COMPARTIR

Huehuetenango tiene características únicas acerca de su tradición. Especialmente historias, dichos y personajes que forman parte de recuerdos que con el paso de los años se han convertido en el legado cultural del lugar. Cada huehueteco tiene anécdotas que compartir, y algunas de ellas son trascendentales y que por su originalidad merecen ser compartidas. Si querés contar algo que muchos no saben o que ya han olvidado, te invitamos a divulgarlo a través de este espacio. 

Por: Vicky Ramos (+)

No se de quien aprendimos a retorcer las palabras, de allí que yo le decía Chituco y el me decía a mi Kikaivi. Primos en grado lejano, pero de afecto casi hermanos, aunque pensándolo mejor: hermanos, vecinos y amigos. El, mayor que yo, de su escuela primaria casi no doy razón pues supe de su existencia hasta que empezaron a hacerse famosos -no sé porqué- con otro amigo que se llamo Fito Flores. A esas alturas de la vida, las diferencias de edad, que aunque son cortas, las personalidades y los intereses propios las hacen enormes. Eramos uña y carne con Chapupo (Heberto García) y Axel “La leona” Funes, pero andábamos medio frustrados porque en nuestra escuela nunca nos convocaron al equipo de fútbol. Habían mejores.

Nos enorgullecía ser primos de Chito Guillén porque en ese tiempo su sombra sonaba en serio en el fútbol. Aunque muy polifacético porque también fue ciclista destacado, cronista y locutor deportivo, basquetbolista, fisico-culturista, chatarrero y camorrero.

Hasta quiso de hacerla de “Quijote” y se compró un caballo, noble, color amarillo nostalgia al que llamó “Rosinante” y que nos sirvió muchas veces de transporte de carga para nuestras excursiones inolvidables a Sarchil, en las cuales siempre Chito hizo de encargado de disciplina.

Una vez, en la esquina del Calvario, estando juntos Axel, Chapupu y yo Vicky, vimos venir a Chito y casi al mismo tiempo le preguntamos: Qué pasó con Rosinante? Y Chito nos contestó: “Estaba enseñándolo a no comer tanto! Casi había aprendido y se murió!” dijo. Luego se tiró una carcajada y se fue. Así era, bromista siempre.

Vicky Ramos (+) Profesor y entrenador de fútbol.


Por William Gari Villatoro

Guardo como un tesoro un sencillo cuaderno en el que Chito Guillén dejó estampado su entusiasmo y alegría de vivir. Quizás porque presentía que la vida, poco a poco, se le escapaba de las manos. Aún puedo recordarle en sus últimas Fiestas Julias, trabajando como todo un cronista deportivo al lado de Alejando López Vásquez (+), Gumercindo Castillo y todos quienes conformaban aquella histórica radio TGAG Voz de Huehuetenango, a la que tanto quiso.

RealSociedadLa vida se le iba en cada suspiro, pero aun sabiéndolo mostraba persistencia y valor para enfrentarla hasta el último instante. Juntos en el estadio Kaibil Balam, en el gimnasio huehueteco y tantas veces en el estadio Mateo Flores, Chito era el compañero inseparable de las jornadas deportivas. Era polifacético en el deporte.

Sin duda alguna el atleta más completo que tuvo Huehuetenango por mucho tiempo. Pionero del ciclismo, futbolista rompe-redes que integró las filas del Xelajú Mario Camposeco en sus mejores épocas. Amante del físico-culturismo, pero sobre todo de la enseñanza.

En estas líneas, recordaremos al ejemplar Víctor Manuel Guillén Méndez, quien dejó su nombre escrito en las páginas históricas de nuestro deporte huehueteco.


William Gari Villatoro · Cronista y Periodista de la ACD.

Artículo publicado en Nosotros la Gente de Huehue · 1997

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Tener gusto por la música e interpretarla no es suficiente para Mario Roberto Reyes Hernández, extraer de la imaginación y sentimiento notas y frases propias es lo que le parece lo más cercano a la pasión que tiene por la misma. Este talentoso músico y cantante huehueteco ha destacado en Huehuetenango por su habilidad para componer e interpretar así como realizar arreglos musicales diversos. Es algo que fluye en el con absoluta naturaleza. Desde muchos años con incontables horas de empeño y practica ha logrado componer un amplio repertorio de temas propios que son resultado de plasmar sus propias vivencias y recuerdos con todas las cosas que pueden pasar a otras personas o que a veces imagina que les ocurren. Como el mismo dice: “Algunas canciones son vivencias y otras son ficticias, cuando alguien escribe a veces quiere decir las cosas que ha vivido o tal vez solo quiere imaginar historias que son interesantes que aunque no son vivencias, puede que las haya vivido otra persona y vienen por lo tanto a caer en la misma realidad”.

Para roberto Reyes, el deseo de tener un instrumento en las manos tiene en parte que ver en algo que ya se trae consigo y en parte con el ambiente familiar el que se esta expuesto, pues recuerda que le gustaba mucho ver y oír tocar la guitarra a sus tíos que en ocasiones formaban grupos. Incluso hace muchos años su abuelo materno perteneció a un trio, por lo que considera llevar la música consigo mismo, su propia historia y su interior. Así nos cuenta que el primer instrumento que tuvo fue una pequeña marimba, obsequio de su padre, sin embargo confiesa que no se sentía inicialmente tan entusiasmado con ella y pronto la dejó para aprender a tocar el violín a la escasa edad de seis años.

Posteriormente se hizo de una armónica y por ultimo de una pequeña guitarra con la cual si se sintió finalmente más satisfecho, pero no tardó mucho tiempo en pedirle a su padre que le vendiera la bicicleta y se la cambiara por una guitarra “de verdad”, que a su corta edad -siete años- le quedaba un poco grande, pero así empezó su aprendizaje musical, con las enseñanzas de sus tíos y algunas personas mayores.

A los 14 años y en la búsqueda de medios para expresarse musicalmente se integra al que sería su primer grupo musical, el cual bautizan con el nombre de “Union Cristiana” el cual tenia un estilo de música rock, con temas cristianos. Posteriormente y cuando hacer grupos estaba de moda en los años 90, surgieron muchos juegos grupos; “comenzamos a armar y desarmar grupos durante algún tiempo, hasta que se me presenta la oportunidad de integrar el grupo Eclipse y con éste tuvimos muy buenas experiencias durante mas o menos dos años y medio”. Este trabajo lo cataloga Roberto como parte de sus mejores momentos pues tuvieron canciones en las que alternaron con reconocidos grupos de rock nacional como Radio Viejo, Stress, Bohemia Suburbana e incluso con el dueto mexicano que se llamó Matricula 2. Posteriormente a esta experiencia ayudó a conformar nuevos grupos musicales que iban surgiendo con jóvenes músicos.

El género musical que mas le gusta interpretar y componer sus canciones es el de la balada romántica y también tiene cierta preferencia por el rock. Aun así nunca ha querido encasillarse dentro de esas dos alternativas por lo que también toca y compone canciones con muchos otros ritmos como el country, jazz, salsa, boleros o lo que le pidan, pues le gusta complacer a quienes aprecian su talento.

Su conocimiento sobre algunos instrumentos incluye también además de la guitarra, el bajo, batería y teclados. Sin embargo aunque considera que la la música es una de las cosas mas importantes de la vida, trata de llevarla como un gran pasatiempo y disfrutarla. “Mientras tenga tiempo para hacerlo, me dedicaré a la música, a componer y a cantar mis canciones” nos dice para finalizar Roberto Reyes, una persona con un gran talento musical.

Eres tú · Letra y música: Roberto Reyes


Artículo publicado en Nosotros la Gente de Huehue 1998 

Por: Julio Velásquez

Hace algún tiempo, en la ciudad de Guatemala, rindió tributo a la madre tierra un huehueteco que por circunstancias de la vida, dejó su pueblo natal para venir a radicarse a la ciudad capital. Trabajó durante un largo período de su vida, el último tal vez, según entiendo en una dependencia del Ministerio de Agricultura en donde fue jubilado como trabajador del estado. Se trata de Miguel Angel Alvarado (Chanco Alvarado). El, a la par de otros excelsos huehuetecos, sintió el aleteo de las musas que le inspiraron bonitas canciones conocidas por muchos huehuetecos.

Compartió el honor de compositor con otros que también le dieron, con sus melodías, lustre a aquella tierra querida en el campo de la música y la poesía. Allá por el año 1943 o 44, no recuerdo exactamente, en una de aquellas inolvidables noches de Fiestas Julias en el salón principal de la feria, algo así como en estreno fueron interpretadas varias canciones el compás de la marimba “Río Blanco. Entre ellas las conocidas “Lagrimas de Telma” y “Soledad” de don Gumercindo Palacios, así como otras de Miguel Angel, como “Virgen del Manto Azul”, “El prisionero 60” y otras que se me escapan.

El intérprete o uno de los intérpretes era un sencillo muchacho dotado de buena voz, muy conocido como Chico Jalisco. Esto fue antes del 45 porque aun recuerdo que era intendente municipal de Huehue un señor de apellido Campollo y en esa oportunidad mas de alguna melodía le fue dedicada a su hija cuyo nombre si no me falla la memoria era Violeta. Había una canción que se le dedicara con con nombre de “Violeta gentil”.

Miguel Angel Alvarado dejó su nombre escrito en el album de la música huehueteca, contribuyendo a enriquecer el maravilloso caudal melódico de la tierra Kaibil Balám. Fue asiduo y entusiasta en las serenatas tradicionales de Huehuetenango y casi siempre concurrían en unión de su hermano Humberto a aportar sus melodías para las muchachas de la Xinabajul. Algunas melodías están grabadas en un disco con nombre de “Serenata Huehueteca”

Un recuerdo a la memoria de Miguel Angel Alvarado, ojalá algún paisano aporte datos biográficos de este gran huehueteco.