Decidirse a conocer la Laguna de Magdalena o “Magalena” como le dice la gente de por allá “arriba”, es una de las mejores decisiones para las personas que les gusta la aventura con riesgos y penurias controladas. Es un viaje de unos 38 kilómetros, que deben ser medidos en función de tiempo: dos horas aproximadamente. Tendrás que recorrer unos 25 km sobre la carretera que conduce a Barillas y el resto en caminos que recorren parte del altiplano de los Cuchumatanes. Si estás en la posibilidad de hacerlo de manera física, o al menos imaginaria, este viaje te llevará por estos caminos de Dios hasta uno de los lugares olvidados y escondidos que Huehuetenango tiene. Realmente cuando llegas allá como que el “huehuetequísmo” se te sube a la cabeza.

Para iniciar el viaje, debes saber que ya sea que vayas a pasar la noche o regresar el mismo día, lo mas prudente es salir temprano. El viaje lo iniciás desde Huehue, te vas para Chiantla, de ahí al Mirador, pasas por la Capellanía y seguís el camino que va hacia Barillas. Vas a pasar frente al comedor “Cuchumatanes” en el cruce para la aldea “El Potrerillo”. A unos dos km máximo adelante de éste comedor, vas a encontrar un cruce a mano derecha, con un micro rótulo que dice: “Cantón Calvario”. Bueno, hasta acá todo calidad! Por cierto, que por cualquier pierde en el camino es mejor preguntar a la gente que seguro vas a encontrar, antes de que sea un poco tarde. Existen demasiados caminos sin rótulos y es fácil tomar el equivocado. Para los que están acostumbrados a las brújulas, estando en el comedor “Los Cuchumatanes” el rumbo de la Magdalena es Nor-este.

lagunacaminoEste camino hacia el cantón Calvario te lleva hasta la escuela del lugar. Aquí como que la cosa se complica. Unos 100 metros antes de llegar a la escuela, hay un camino a la derecha. Este es el bueno. Lo mejor: Preguntar! Este camino te lleva al cantón “Siete Pinos”. Como se hizo una división de la tierra que antes era comunal, alguno de los propietarios ha cercado o al menos marcado sus “montones”, por lo que han dejado mas o menos delimitado el camino. Con un poco de imaginación seguro lo encontrarás.

Al llegar a Siete Pinos mejor pregunta por donde se va a la Magdalena porque así es mas fácil. Ya habiendo tomado el buen camino vas a darte cuenta que es un boceto sobre piedras. El camino es terrible, pero lo compensa el paisaje que vas viendo, porque ya estás en la pura meseta de Los Cuchumatanes, a unos 3,500 metros promedio sobre el nivel del mar. El sol y el aire literalmente queman, vas a poder ver una serie de casas típicas del area, hechas de madera y adobe.

Un buen inicio de que vas por el camino adecuado es cuando llegas a la zona llana: “Los llanos de Sajualá”. Sobre el camino tendrás que manejar otros dos kilómetros antes de llegar a otro desvío. La última vez había un rotulito que indicaba la dirección a un caserío cercano. El buen camino es otra vez a la derecha. Por cierto que por estos llanos es donde dicen haber visto al OVNI.

lagunacascadaEl otro punto de referencia de que vas OK es que tenés que estar llegando a unos 15 o 20 minutos a un caserío que es parte de la aldea Tunimá. Aquí vas a encontrar una bajada que cuando venís de regreso se convierte en subida y en invierno es difícil para superarla. Si estás pensando en ir, no lo hagas cuando ha estado lloviendo. Fácil dejas el carro una semana varado por ahí. Seguís el camino, y aquí como que se va a poner un poco difícil para el carro. La carretera después de Tunimá ya no tiene mucho lodo, pero si piedras como para ser el paraíso de una cementera. Ojalá que no! A unos diez minutos de Tunimá vas a encontrar otro llano, solo que más pequeño e inmediatamente otro caserío que se llama “Siete Lagunas”.

Ya aquí no hay mucho pierde. Un solo camino y un solo destino. En éste tramo ojo con los árboles de los lados porque podes ver algunos “pacaches” o “árboles de navidad” o “Abies guatemalensis” que púchica mano! Si deveras son grandes! El camino, para no hablar mucho, sigue tradicional: piedras a lo grueso o mas bien a lo pesado. Llegas a la Magdalena en unos 20 ó 30 minutos.

La aldea es realmente bonita. Casitas de madera, siembre de avena, rebaños de ovejas y gente curiosa y buena onda. Al llegar es casi que religioso que preguntas por la casa de doña Shila. Es una amable señora de saber cuantos años, muy hospitalaria. Dueña del molino, tienda, posada nocturna y diurna, abuela de saber cuantos nietos y platicadoraza. Aquí podes dejar tu carro, preparar tus cosas y tu persona para caminar un par de kilómetros.

Ya con la información de doña Shila y asociados, empezó a caminar para abajo y en unos 20 a 30 minutos estaré en la laguna. Recordá que estás a mas de 3,000 metros sobre el nivel del mar, por lo que si te sofocas no es de extrañar. Antes de llegar a la laguna, vas a caminar un poco a la orilla del río que la forma y que se llama igual. Por cierto, este nace a la entrada de la aldea. Agua friísima!

Y al fin llegás, la famosa “Laguna de la Magdalena”. No es tan grande. Un diámetro de unos 300 o 400 metros. Relativamente profunda, como 8 a 10 metros, con gran cantidad de plantas acuáticas en el fondo. Si es verano, con una playa digamos que grande, pero si es invierno… nada de playa. Al fondo de la laguna un gran peñazcón que en algo se parece a las piedras de Cap Tzín, un poco más pequeño, y que en las caídas del sol le da un aspecto marciano. La laguna es un espejo de agua a mas de 3,000 metros de altura; el color es azul verde turquesa; está en un pequeño vallecito; es silenciosa, para quienes buscan tranquilidad; y es pequeña. Si vas a pasar la noche, es mejor que levantes campamento al llegar. Vas a encontrar pedazos de madera para leña a los alrededores. No lastimes los árboles!

Habiéndote instalado, es tiempo de explorar. Podes intentar llegar a la punta del peñazcón por el lado derecho de la laguna, regresando un poco por el río. Aguas! que esto quiere de condición, por lo empinado del sitio y por la cantidad de piedras sueltas. Evaluate. Si no, por el lado izquierdo de la laguna vas a encontrar una vereda que te lleva directo al extremo distal de la laguna. El embalse esta formado por una pila de troncos y vas a notar que al pie del peñazcón y como unos 30 metros por debajo del nivel de la laguna, existe un remansoMagdalena de aguas. Es un pequeño cañón, con agua de un color azul turquesa profundo y cabal para fotografía.

Otra parte interesante es que se ha creado una microlina, nada, absolutamente nada que ver con la parte superior de la laguna. Aquí ya crecen los árboles de madrón, musgos, helechos, flores de Quiaquén, incluso hay una gran cantidad de pájaros y mucho más! Aquí tenés para practicar tu espíritu aventurero. Te podrás creer un “Indiana Jones y la Laguna Sagrada de la Magdalena!”  En esta area sigue un río pequeño que le sirve como desagüe a la laguna y el cañon antes mencionado. Si lo seguís caminando con cuidado, al fondo es posible que llegues a ver las piedras de Cap Tzín que están al otro lado de la cuenca del río Quisil que pasará unos 1500 o 2000 metros abajo.

Por último, para pasar la noche tense dos alternativas: Te vas con la Tía Shila y le pedís posada, o bien lo haces en la laguna lo cual es bastante seguro. La gente en la aldea no esta maleada. Es una buena experiencia. Obviamente tenes que haber llegado con la suficiente ropa para aguantar el frío. Mejor si también dispones de una capa ya que por la posición que tiene la aldea y la laguna, es uno de los lugares mas húmedos de los Cuchumatanes y fácil se te deja venir un chaparrón de agua. La neblina es religiosa por eso hay que procurar suficiente leña en tanto haya sol, pero no lastimes los árboles, por ahí hay suficiente, ya caída.

Ya al amanecer, vas a escuchar montón de pájaros! Aprovechá a conocerla y a despertar tu interés y amor por la naturaleza en nuestra tierra. Necesitamos crear nuestra propia conciencia ecológica para preservar estos hermosos lugares!

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