Tal vez muy pocos conocen la historia de un huehueteco que fue muy sobresaliente para la época. Estamos hablando de la década de la revolución, durante el siglo pasado. Y nuestro personaje lamentablemente solo contó con pocos años para hacerse destacar, sin embargo, a pesar de ser escasa la longitud de su vida, sirvió para dejar su historia grabada en los acontecimientos memorables de Guatemala.

Nacido el 10 de Noviembre de 1923 en la ciudad de Huehuetenango. Hijo primogénito de Jacinto Sosa Alvarado y Elisa Morales, le llamaron Juan Humberto Sosa Morales. Estudiaba en el todavía existente Colegio La Aurora y posteriormente en el Instituto Nacional Central para Varones, en la ciudad capital a donde emigra en 1937.  Allí, desde muy temprano se hizo notar en los estudios, cuadros de honor y primeros puestos en concursos de literatura, lengua francesa, oratoria y atletismo. Cuando llego el año de 1941, ahora ya muy lejano, se graduó de Bachiller y fue nombrado el mejor estudiante de aquella promoción, con un magnífico expediente.

Seguidamente, quiso continuar estudios de derecho en la ciudad de México, sin embargo aquello no fue posible pues aun no alcanzaba la mayoría de edad. Optó entonces por ingresar al periódico “El Imparcial”, que ya no existe, y ahí se inició como reportero bajo la tutela del escritor  Joaquín Mendez.

Humberto Sosa
Fotografía publicada en “El Imparcial” 1945

Todo aquel año del 41 estuvo dedicado a su actividad periodística y fue también uno de los fundadores de la “Asociación de Artistas y Escritores del 40”. Cada viernes aparecieron en las páginas de aquel distinguido periódico las crónicas y cuentos que entregaba a la juventud de la época. En uno de ellos “La muñeca de trapo” deja entrever su sensibilidad de artista.

Ya en 1942, viajó con la intención de ingresar a la Facultad de Derecho en la UNAM, en México. Allí se inscribe en una especialización de Derecho Internacional y Laboral. Interesado por los movimientos sociales también en el vecino país continuó escribiendo artículos en diferentes periódicos. En aquel mismo año recibió un premio por el Concurso de Cuento Americano promovido por el diario “El Nacional” con su trabajo “La peña colorada”.

En 1943 obtuvo también un premio en el concurso organizado por una revista  estadounidense sobre temas de Centro América y representó a la “Asociación de Artistas y Escritores del 40” en un congreso americano de “La Juventud contra el Fascismo” con lo cual se hizo “non grato” a la dictadura ubiquista.

Pese a su juventud, conoció y trató a personalidades como Enrique Muñoz Meany, Luis Cardoza y Aragon, Jorge García Granados y otros intelectuales de la época. De tal manera estaba relacionado que en 1944, a la caída del General Jorge Ubico, y dejando sus intereses personales en México, regresó a Guatemala incorporándose inmediatamente al movimiento renovador que culminaría con la revolución de Octubre de 1944.

Colaboró desde entonces en la formación del Frente Popular Libertador y en la organización de Asociaciones de Obreros y Campesinos junto con los reconocidos Bauer Paiz y Barillas Izaguirre. Llegó a ocupar la secretaría del FPL y fue activo redactor del periódico “El Libertador”. A propuesta García Granados figuró como candidato al Congreso Nacional y fue electo diputado a la Asamblea Nacional Constituyente en Enero de 1945. En ambas tuvo destacada participación sin abandonar sus anteriores labores.

A su paso por el Congreso estuvo especialmente comprometido con los asuntos relacionados al trabajo (en la Constitución de 1945) lo cual reflejaba su interés por la justicia social y la clase trabajadora.

Poseía un espíritu sensible y generoso. De sus honorarios en el congreso solamente descontaba pocos gastos personales y el resto lo destinaba íntegramente a obreros y campesinos necesitados que acudían en demanda de ayuda.

Desgraciadamente su paso por la política fue efímero, ya que el gobierno decidió enviarlo como agregado cultural a la embajada de Guatemala en México pues la situación en torno a él era intranquila y se había ganado la animadversión de sectores oscurantistas, por lo que el presidente Arévalo quiso enviarlo a Europa, pero el prefirió irse a México para continuar con su carrera.

Pero Juan Humberto no pudo resignarse nunca a aquel involuntario exilio según puede notarse en las palabras expresadas por carta a un amigo en cierta ocasión: “Quisiera ser un árbol para que arrancándome las raíces de Guatemala, me hubieran arrancado también la vida”.

Salió de Guatemala en Mayo de 1945 y el 7 de Septiembre de ese mismo año rompió su impaciencia y elige terminar con su vida antes de cumplir 22 años. Sus restos mortales llegaron a Huehuetenango para ser sepultados el 21 de Septiembre de 1945, encontrándose hasta la fecha en el Cementerio General.

Refiriéndose a su muerte, el licenciado Alfonso Bauer Paiz citó: “Fue un gigante con alma de niño”. Y la poetisa mexicana Margarita Paz también escribió: “Soñé con Juan Humberto, y al despertar, tuve la sensación de haber arrullado entre mis brazos a un niño”.

Al otro día de su muerte, el periódico “El Imparcial” publicó en primera plana la noticia, la cuál es íntegramente transcrita en el siguiente texto:

Humberto Sosa se suicida en México.  – El Imparcial, 8 de Septiembre de 1945. 

Humberto Sosa, joven y entusiasta luchador, afiliado a las nuevas corrientes sociales y políticas falleció trágicamente en la madrugada de ayer en la ciudad de México donde últimamente desempeñaba el cargo de agregado comercial a nuestra embajada.

Noticia tan inesperada nos hizo dudar al principio de su veracidad, pero desgraciadamente se ha confirmado, causándonos profunda pena y repercutiendo dolorosamente en extensos círculos demuestra sociedad.

Humberto Sosa era originario de Huehuetenango y contaba a su muerte con la edad de 22 años. Con su título de Bachiller y una definida vocación literaria fijó su domicilio en ésta capital en Septiembre de 1942 para continuar sus estudios e ingresó en la planta de redacción de este diario El Imparcial, captándose la simpatía y el aprecio de sus compañeros. Más tarde se marcho a México donde se inscribió como alumno de la Facultad de Jurisprudencia.

En 1943 ganó el concurso de cuentos regionales organizado por el diario El Nacional -México- y continuó después aumentando su prestigio con artículos y narraciones publicadas en México y este periódico.

Representó a la Asociación de Artistas y Escritores jóvenes de Guatemala en la Conferencia de la Juventud por la Victoria en la capital mexicana. Fue redactor de la revista “Acento” y de “El Libertador” de Guatemala.

Después del 20 de Octubre regresó al país para alistarse en las filas de la revolución triunfante en ingresó en el Frente Popular Libertador. Fungió como diputado a la constituyente y al Congreso Nacional por Huehuetenango, hasta Marzo de este año cuando fue nombrado agregado comercial a nuestra embajada en México. Intervino con entusiasmo en la organización de trabajadores y campesinos.

El Imparcial lamenta profundamente este infausto suceso y reitera a la Familia Sosa su pésame, ya expresado en otra sección en este diario.

Pésame de la CTG. La Confederación de Trabajadores de Guatemala por nuestro medio expresa su sentimiento por la desaparición del compañero Humberto Sosa y nos pide presentar su sentido pésame a la Familia Sosa.

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