Por: Vicky Ramos (+)

No se de quien aprendimos a retorcer las palabras, de allí que yo le decía Chituco y el me decía a mi Kikaivi. Primos en grado lejano, pero de afecto casi hermanos, aunque pensándolo mejor: hermanos, vecinos y amigos. El, mayor que yo, de su escuela primaria casi no doy razón pues supe de su existencia hasta que empezaron a hacerse famosos -no sé porqué- con otro amigo que se llamo Fito Flores. A esas alturas de la vida, las diferencias de edad, que aunque son cortas, las personalidades y los intereses propios las hacen enormes. Eramos uña y carne con Chapupo (Heberto García) y Axel “La leona” Funes, pero andábamos medio frustrados porque en nuestra escuela nunca nos convocaron al equipo de fútbol. Habían mejores.

Nos enorgullecía ser primos de Chito Guillén porque en ese tiempo su sombra sonaba en serio en el fútbol. Aunque muy polifacético porque también fue ciclista destacado, cronista y locutor deportivo, basquetbolista, fisico-culturista, chatarrero y camorrero.

Hasta quiso de hacerla de “Quijote” y se compró un caballo, noble, color amarillo nostalgia al que llamó “Rosinante” y que nos sirvió muchas veces de transporte de carga para nuestras excursiones inolvidables a Sarchil, en las cuales siempre Chito hizo de encargado de disciplina.

Una vez, en la esquina del Calvario, estando juntos Axel, Chapupu y yo Vicky, vimos venir a Chito y casi al mismo tiempo le preguntamos: Qué pasó con Rosinante? Y Chito nos contestó: “Estaba enseñándolo a no comer tanto! Casi había aprendido y se murió!” dijo. Luego se tiró una carcajada y se fue. Así era, bromista siempre.

Vicky Ramos (+) Profesor y entrenador de fútbol.


Por William Gari Villatoro

Guardo como un tesoro un sencillo cuaderno en el que Chito Guillén dejó estampado su entusiasmo y alegría de vivir. Quizás porque presentía que la vida, poco a poco, se le escapaba de las manos. Aún puedo recordarle en sus últimas Fiestas Julias, trabajando como todo un cronista deportivo al lado de Alejando López Vásquez (+), Gumercindo Castillo y todos quienes conformaban aquella histórica radio TGAG Voz de Huehuetenango, a la que tanto quiso.

RealSociedadLa vida se le iba en cada suspiro, pero aun sabiéndolo mostraba persistencia y valor para enfrentarla hasta el último instante. Juntos en el estadio Kaibil Balam, en el gimnasio huehueteco y tantas veces en el estadio Mateo Flores, Chito era el compañero inseparable de las jornadas deportivas. Era polifacético en el deporte.

Sin duda alguna el atleta más completo que tuvo Huehuetenango por mucho tiempo. Pionero del ciclismo, futbolista rompe-redes que integró las filas del Xelajú Mario Camposeco en sus mejores épocas. Amante del físico-culturismo, pero sobre todo de la enseñanza.

En estas líneas, recordaremos al ejemplar Víctor Manuel Guillén Méndez, quien dejó su nombre escrito en las páginas históricas de nuestro deporte huehueteco.


William Gari Villatoro · Cronista y Periodista de la ACD.

Artículo publicado en Nosotros la Gente de Huehue · 1997

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